La batalla por Warner Bros: Netflix y Paramount desatan un conflicto empresarial y político inesperado

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La batalla por : Netflix vs Paramount

La adquisición de Warner Bros. se transformó en una disputa feroz entre Netflix y Paramount Skydance, marcada por ofertas millonarias, reacciones bursátiles y un inesperado involucramiento político encabezado por Donald Trump, mientras el mercado redefine el futuro del entretenimiento y la información.

Cómo empezó la guerra por Warner Bros

El 5 de diciembre de 2025, Netflix anunció un acuerdo para adquirir los estudios de Warner Bros. y su servicio de streaming —HBO Max— en una operación valuada en alrededor de 82.700 millones de dólares (72 mil millones de equity), pagando USD 27,75 por acción en una combinación de efectivo y acciones.

El resto del negocio —las señales de TV tradicionales y canales de cable como CNN— se dividiría en una nueva compañía, Discovery Global, a listarse por separado con fecha estimada de finalización el tercer trimestre de 2026.

Para Netflix, este giro es histórico: la empresa se había caracterizado por crecer orgánicamente y evitar grandes compras. El propio cofundador y ex director ejecutivo Reed Hastings solía decir que lo que los hizo exitosos fue que “durante 14 años no hicimos fusiones ni adquisiciones”. Esta operación, por lo tanto, pone en evidencia un cambio en el rumbo estratégico de Netflix: ahora dispuesto a romper con su propio manual para asegurar un portfolio de contenidos inmenso y reforzar su posición en el mercado global del streaming.

Por su parte, la dirección de WBD señaló que el acuerdo con Netflix representaba una vía para “garantizar el futuro de las marcas y maximizar el valor para los accionistas”, aunque sin entrar en polémicas sobre la posibilidad de ofertas alternativas.

Mientras tanto, el acuerdo despertó críticas de ex ejecutivos de la industria: Jason Kilar (ex CEO de WarnerMedia) afirmó que vender WBD a Netflix es casi la forma “más efectiva” de reducir la competencia en Hollywood.

El contraataque de Paramount Skydance

El 8 de diciembre de 2025 — apenas unos días después de que se anunciara el acuerdo con Netflix —, Paramount Skydance salió a escena con una jugada mucho más agresiva: una oferta hostil para comprar la totalidad de Warner Bros. Discovery, y no sólo los estudios y el negocio de streaming, proponiendo pagar alrededor de USD 30 por acción, una cifra superior a la que se desprendía del acuerdo preliminar con Netflix. La estrategia de Paramount fue dirigirse directamente a los accionistas —no al directorio de WBD— y posicionarse como una alternativa más clara y alineada con los intereses de quienes buscan maximizar valor en el corto plazo.

En su comunicación, el CEO de Paramount Skydance, David Ellison, encuadró la movida como una defensa del ecosistema de Hollywood. En un comunicado dijo:

“Creemos que nuestra oferta creará un Hollywood más fuerte… es lo mejor para la comunidad creativa, los consumidores y la industria del cine”.

Para reforzar su narrativa, Paramount insiste en tres puntos:

  1. Más efectivo en mano: su propuesta ofrece alrededor de USD 18 mil millones más en cash que la de Netflix.
  2. Menos riesgos regulatorios dado que, según ellos, están comprando la totalidad de la empresa (incluyendo cable) en lugar de un carve-out complejo.
  3. Compromiso con los cines: Ellison repite que su modelo seguirá presentando películas en salas, frente al temor de que Netflix incline demasiado la balanza hacia el streaming.

Esta jugada sacudió al mercado. Las acciones de WBD volvieron a subir ante la posibilidad de una subasta entre dos gigantes, lo que elevó su valoración y el interés de los inversores. Al mismo tiempo, Paramount Global tuvo movimientos bruscos: primero avanzó por la señal de expansión, pero luego cayó por las dudas sobre su capacidad financiera para asumir una compra de ese tamaño. Para Netflix, la presión aumentó y su acción comenzó a moverse con más fluctuaciones, ya que la operación dejó de verse como un acuerdo controlado y pasó a convertirse en una competencia abierta con mayor incertidumbre y riesgo regulatorio.

Cuando la operación se vuelve política: Trump, CNN y el rol del financiamiento internacional

La dimensión política aparece en varios frentes.

Primero, el factor Donald Trump. De acuerdo con la agencia AP, el expresidente dijo que la combinación Netflix–Warner “podría ser un problema” por el tamaño de la cuota de mercado resultante y anunció que planea revisar personalmente el acuerdo.

En paralelo, Bloomberg reveló que el co-CEO de Netflix, Ted Sarandos, se reunió con Trump en la Casa Blanca en noviembre, por más de una hora, para hablar —entre otros temas— de la subasta de Warner. En esa conversación, Trump habría señalado que Warner debía venderse al “mejor postor”, mientras Sarandos defendía que Netflix no es un monopolio todopoderoso.

Luego, en público, Sarandos buscó alinear los intereses de la empresa con los del gobierno:

“Creo que el interés del presidente es el mismo que el nuestro: crear y proteger empleos”.Es decir, Netflix intenta presentar la compra como una apuesta a la escala productiva y al empleo en EE. UU., un framing político clásico para operaciones sensibles.

Del lado de Paramount, el componente político es aún más explícito: El clan Ellison (Larry Ellison, cofundador de Oracle, y su hijo David) tiene una relación cercana con Trump e informes de prensa señalan que David Ellison mantuvo reuniones en Washington antes de lanzar su oferta e insinuó que una eventual adquisición podría implicar un cambio editorial en CNN, canal hoy propiedad de WBD, hacia una postura más “centrista”, un punto sensible en un canal históricamente crítico del entorno de Trump.

Además, la oferta de Paramount cuenta con financiamiento de fondos soberanos de Arabia Saudita, Abu Dabi y Qatar, sumado al fondo Affinity Partners, administrado por Jared Kushner (ex-asesor y yerno de Trump). Aunque estas entidades no tendrían poder de decisión directa, la presencia de capital extranjero en un activo mediático de esta magnitud genera debate en torno a la seguridad nacional y la independencia editorial.

No es casual que Paramount destaque que su oferta sería más fácil de aprobar por la administración Trump que la de Netflix: el mensaje es que su configuración política y accionaria estaría mejor alineada con este gobierno.

¿Qué está realmente en juego?

Más allá de quién gane la puja, la disputa Netflix–Paramount por Warner Bros. abre tres debates de fondo:

  1. Concentración y poder mediático: Si se concreta el acuerdo con Netflix, una sola plataforma controlaría uno de los catálogos más amplios del mundo, desde franquicias como Harry Potter y DC hasta contenidos de HBO y CNN y una parte significativa de la historia del cine. Frente a esto, críticos hablan de menor competencia, más poder de negociación frente a talentos y sindicatos, y menor diversidad de contenidos.
  2. Impacto político: El interés en CNN —y la posibilidad de modificar su orientación editorial— vuelve evidente que el futuro de Warner no sólo afecta al entretenimiento sino también a la información y el poder simbólico. Para algunos observadores, el hecho de que Trump y figuras de su entorno estén involucrados directa o indirectamente subraya el trasfondo político de esta puja.
  3. Reguladores en la mira: Las agencias estadounidenses deberán evaluar si permiten una operación que podría redefinir el equilibrio en streaming o si examinan con mayor profundidad la presencia de capital soberano extranjero.

A su vez, ya hay una demanda colectiva de consumidores en EE. UU. que busca bloquear el acuerdo de Netflix por potencial reducción de competencia en streaming.

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Ver la nota original en somoslank.com